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No son un regalo

Las fechas en las que estamos se caracterizan, entre otras cosas, por la costumbre de hacer regalos a nuestros seres queridos. En no pocas ocasiones, este obsequio es un ser vivo. Sin embargo, una mascota nunca debe ser adquirida como si se tratara de un mero objeto, sino plenamente conscientes de que se trata de un ser vivo con necesidades que debemos cubrir.

Por ello, de lo primero que debemos estar seguros es que el destinatario desea de verdad un perro como regalo y que está dispuesto a asumir la responsabilidad que conlleva. Asimismo, en la medida de lo posible, no debería ser una sorpresa en cuya elección no interviene el destinatario, sino que él debería participar plenamente al ser el responsable final de la mascota.

Para estar seguros de que el destinatario del perro está preparado debemos tener constancia de que conoce las responsabilidades, por ejemplo, los paseos diarios, conocimientos para darle un adiestramiento adecuado, el gasto en alimentación y en veterinarios, qué hacer con él durante las vacaciones, etc. Si no es así, mejor buscamos otro regalo.

Después estaría la elección del perro propiamente dicho, macho o hembra, grande o pequeño, de pelo largo o corto, de raza o mestizo, de un criador o de una protectora, etc., pero que en cualquier caso debe adaptarse a las características del entorno en el que va a vivir, tanto por el tamaño como por el carácter.

Te recordamos que España sigue ocupando el primer puesto en cuanto a abandono de animales en los países de nuestro entorno cultural y que detrás de cada abandono suele estar una elección compulsiva, sin haber valorado profundamente las responsabilidades.

Recuerda, es tiempo de regalos, pero un perro sólo puede ser un obsequio cuando estamos plenamente seguros de que lo deseamos de todo corazón.

Si quieres saber más sobre la mejor manera de elegir tu nueva mascota, te recomendamos nuestra sección Mi primera mascota.

 

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